Al igual que nos planteamos determinadas rutinas para conseguir unos hábitos en el niño que, con ayuda de las familias, perduren en el tiempo, consideramos que en la Educación para la salud debe incluirse los desayunos, éstos son necesarios para que el niño tenga la energía y vitalidad necesaria para poder realizar las actividades que en la Escuela Infantil y luego en primaria van a realizar.

Aquí los iniciamos, hay alimentos que cuesta mucho introducirlos pero, por experiencia sabemos que el hecho de hacerlo en grupo, el participar de la actividad como un juego hará que poco a poco consigamos que prueben todo, a esto hay que añadirle el papel tan importante que desempeñan las familias.

En muchas ocasiones, por falta de tiempo, prisas, número de hijos, retrasos..., algunas familias damos desayunos muy ligeros o recurrimos, en esta etapa, al biberón que es más rápido e incluso se lo puede tomar solo.

Un desayuno completo debe contener los siguientes nutrientes:

lácteos: leche, yogur y/o queso
hidratos de carbono: cereales, galletas, pan.
Grasas: aceite de oliva o margarina
vegetales: frutas o zumos
Otros: mermelada, jamón york o pavo, miel...
Cuando en un desayuno hay por lo menos 3 alimentos de los citados, podemos estar tranquilos y seguros de que el niño tendrá la energía necesaria para llevar a buen puerto las actividades que se le planteen.

Consideramos que cuando este hábito se trabaja desde esta primera etapa, el niño lo asumirá y se acostumbrará a desayunar bien e incluso lo exigirán. Con esto además de una alimentación adecuada prevenimos la obesidad infantil, algo de lo que tanto se habla hoy.

Además de todo lo dicho anteriormente, otro de los objetivos que nos planteamos es que el niño sea todo lo autónomo posible a la hora de desayunar, que cuando se vaya al cole no necesite que papá o mamá le estén dando el desayuno, que él solito pueda tomarlo y que luego, esos bocadilletes que las familias preparan para la hora del recreo sean capaces de tomarlos sin ayuda de nadie, no sólo porque tienen la suficiente autonomía sino también porque se ha convertido en un hábito y lo harán con toda normalidad.

Aunque este proyecto va dirigido principalmente a los grupos de niños que el próximo curso se irán al cole, en determinadas ocasiones participará toda la Escuela por tratarse de alimentos que puedan tomar sin problemas ninguno.

Para poder desarrollarlo es necesario contar con vosotros, las familias, primero pidiendo que hagáis lo mismo en casa y después aportando los productos que os irán pidiendo las educadoras, esto hace que el niño aún se sienta más protagonista y partícipe de la actividad, "son mis tomates", "yo he traído el pan", por eso agradecemos la colaboración que prestais en el desarrollo del mismo.

El desayuno saludable no se hace a diario por falta de tiempo y cuestiones de programación y organización, se necesita mucho apoyo, pensad que son grupos numerosos de corta edad y que en la mayoría de los casos utilizamos utensilios que pueden ser peligrosos.

Os invitamos a que conforme nosotras vayamos introduciendo determinados alimentos, que seguramente en casa sería imposible (esto nos pasa hasta a nosotras), vosotros lo repitáis en casa, reforzando así ese hábito y que poco a poco y en beneficio de los niños vayamos desechando los biberones y bollería.

Os dejo este enlace que os puede aportar ideas, me ha parecido interesante. Ya me contaréis

Pediatras y psicólogos aseguran que dejar el biberón antes de los 13 meses reporta muchos beneficios. Pero... ¿cómo conseguir que el niño se despida de un objeto amigo para usar la taza, un utensilio que no conoce de nada, ni controla?

Gracias por vuestra atención y colaboración.

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